Pásate por El Rey Papapua

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Haciendo magia - Capítulo III

Hoy he visto un vídeo, ya lo había visto otras veces.

Me acuerdo cuando estando en Madrid hace ya unos años, nos fuimos una noche a ver un espectáculo de magia a la sala Houdini, te lo pasas muy bien y te puedes tomar algo, a la vez que ves varios espectáculos de magia. Uno de ello es magia en directo, te la hacen delante de ti, no sabes de donde ha aparecido esa moneda ni esa carta, justo delante de ti.

El caso es que este puente de enero de 2012 nos vamos a Madrid con los nanos, a ver el Rey León, si ya se que estamos en crisis, pero después de hacer dos huchas, comprar las entradas por internet hace mas de nueve meses justo antes de que te quiten la paga extra y contando que desde hace un año ellos saben que es su regalo de Papá Noel, pues no puedes hacer gran cosa.... salvo disfrutar. Seguro que lo disfrutaran ellos y nosotros, para ellos aquello será un poco mágico. No saben que yo se hacer magia de verdad.

El vídeo va sobre enseñar, acompañar y sobre todo de poner pasión en lo que haces, no en todo se puede poner pasión, no todo el mundo pone pasión, pero seguro que hay algo que a todos nos apasiona. Para mi el vídeo va sobre lo que hacemos en FP... si si, en Formación Profesional con mayúsculas como los nombres propios, porque conozco a mucha gente que pone pasión en su trabajo y con ese ingrediente se pueden lograr cosas mágicas... y de verdad, yo las he visto, yo las he hecho y lo sabes cuando ves que eres tú el que consigue que alguien se siente especial por lo que ha hecho o por lo que ha conseguido.

Pensando en todo esto me doy cuenta de una cosa, de que yo si que hago magia. Tengo dos hijos y a ellos también les enseñamos y les enseñaremos, les acompañaremos siempre y seguro que le pondremos pasión en las cosas importantes que les queramos transmitir. Se que parece magia cuando vi nacer a Alex con los ojos abiertos como platos y se que parece magia cuando vi nacer a Carla y el médico la alzó en alto y se que haces magia cuando consigues que ellos se sientan especiales...

Y si además le pones pasión, es una magia preciosa.


Me voy a volver a dormir... Y luego a soñar.

.......




lunes, 18 de abril de 2011

LLamadas y Recuerdos - Capítulo II

11-S, era el 11 de septiembre de 2001. Yo estaba solo en Bacreli, una empresa de distribución alimentaría que acababa de crear mi padre, estaba solo porque eran mas de las dos y media y quería dejar la contabilidad y facturación del día totalmente terminada, y es que estudiar arquitectura técnica en el poli te enseña muchas matemáticas de esas muy complicadas y de paso si alguien te explica el plan general contable, pués mejor. Dos mil uno, ese era el año, y por las mañanas me iba a la empresa de mi padre para sacar facturas y albaranes, luego me iba al estudio de arquitectura a seguir con los dibujitos y lineas y números y cálculos que hay que hacer durante meses para poder hacer un proyecto, un proyecto no una obra. Así estaba el asunto.
Al poco de las dos y media me llamó Esther por teléfono, Esther mi futura mujer, futura, pasada y presente. Nos casábamos ese mismo mes; y ese día, 11-S, iba a comer a su casa.
- Es una catástrofe. - Me dijo medio llorando - Un avión se ha estrellado en una de las Torres Gemelas de NY, es un desastre.
- Bueno, bueno, no te preocupes. Yo ya he acabado y voy a comer.
Exagerada, pensé yo. Cogí el coche dirección Valencia desde Xirivella y antes de entrar en uno de los túneles de la Avenida del Cid, POM, golpetazo por detrás que me pegan.
Yo tenia un Ford Fiesta blanco que ahora lleva mi cuñada Ana, al que nunca le encajaron bien las luces que iluminan la matrícula trasera. El caso es que paramos y vi una de esas lucecitas colgando, como siempre, el golpe no había sido muy grande. El hombre que conducía el coche que golpeo a mi Ford Fiesta salió de su coche y pidiéndome mil perdones intento explicarme que otro coche con tres tios negros, así los llamó él le había adelantado y se había despistado, él estaba preocupado por lo que le subirían el seguro al dar el parte y acabamos arreglándolo con cinco mil de las antiguas pesetas... .Contento que llegué yo con mis cinco mil pelas. LLorando que me encontré a Esther de ver la catástrofe del WTC de NY.

No voy a escribir sobre recuerdos ni llamadas tristes, no quiero, pero tengo un recuerdo un poco curioso.

Era sábado o domingo y hacía un día buenísimo. Se casaba Paty, la hermana de mi mejor amigo, Carlos. Esther no podría venir porque trabajaba, era comercial de venta de pisos en Primer Grupo y estaba en una caseta del Parque de Santa Rita, la misma urbanización de la que hice mi proyecto final de carrera, al lado del Instituto de Paterna. Después de la boda, tuvimos que irnos a casa mi tío Pepe mi tía Amparín y yo porque mi tio no se encontraba bien y me dejaron en la caseta de de Primer Grupo donde trabajaba Esther. Me acuerdo mucho de ese día, un recuerdo mas.

No voy a escribir sobre recuerdos compartidos, no quiero, porque no son solo mios y a la vez son mas personales. Curioso, no?

Yo, en la Universidad Politécnica (es mas solemne que llamarla "poli") estuve colaborando con un profesor de Cálculo de Estructuras en la asignatura de Informática Aplicada después de haberla cursado y sacar muy buena nota (ya sabía programar yo por mi cuenta), total, que al año siguiente acabé colaborando con él esa misma asignatura donde tenia de alumnos a mis propios compañeros, y claro está, aprobaron todos. Bueno, el recuerdo no es este, esto es la introducción del recuero y la llamada:
Estaba en el despacho de arquitectura calculando y dibujando y delineando y redactando cuando sonó el teléfono, como tantas veces a lo largo del día, me pasaron la llamada y era Miguel Benavent, un aparejador que colaboraba con Javier y que yo apreciaba y aprecio mucho, es mi amigo, me gustaba su forma de trabajar mas que la de otros técnicos, cogía un nivel topográfico para medir los desniveles de un solar pequeñito y me preguntaba por como calculaba yo las redes de saneamiento, siempre ha sido muy metódico, además era profesor y jefe del departamento de construcción del Instituto Politécnico Escuelas San José (es mas solemne que llamarlo "jesuitas"). En fin, me dijo:
- Quieres ser profesor.
-  Si?, %) .!!!!! ¿?¿?¿ =) - Eso conteste yo.
Tuve que hacer un test muy largo de selección, tuve que matricularme en el "poli" y sacarme el CAP, tuve que pedirle a Fernando, el profesor del "poli" con el que colaboraba que me hiciera un certificado que me hizo muy gustoso... Y fue y es una pasada, eso es la Formación Profesional, una pasada, eso es lo que dijo Esther mientras la llevaba a trabajar a H&M, Es una pasada.

Todo lo que hay y habrá en este blog son recuerdos e ilusiones. Y habrán mas...

lunes, 14 de marzo de 2011

El comienzo - Capítulo 1

Como comenzó todo, pues me viene a la memoria una escena, yo a las tres de la tarde, hacía sol, no me acuerdo del mes pero era el año 2000, porque aún no había presentado mi proyecto final de carrera sobre una urbanización, no un montón de viviendas, sino el hecho de coger un campo de olivos y algarrobos pegado al instituto de Paterna y poner aceras, asfalto e instalaciones como electricidad, agua potable, gas, etc...
Pues así comenzo, la zona se estaba vallando y a la hora de comer solo había un albañil sentado debajo de un olivo comiéndose el bocadillo. Yo llevado por la pasión de mi Proyecto Final de Carrera me cogí los planos y allí que me fui a replantear en el sitio la situación aproximada de la limitación de las manzanas, aceras y calles, en la tierra seca y blanda de los olivos.
Yo solo. Solo porque quería. Me compré unas fundas de plástico de tarjetas para atarlas a los redondos de acero que iba clavando en la tierra, y dentro poner unos códigos al estilo de M-1-A, manzana 1, esquina A, o algo así.
Mientras anotaba los mismos datos en un plano que me había sacado para apuntar medidas, diez metros de calle uno solo no es fácil medírselo, el albañil me miraba y me decía: - Niño si quieres te ayudo -.
Que menos que dejarle comer, ya que yo estaba solo, porque yo quería.

Hay que tener ganas para hacerlo porque sí, yo creo que es la pasión, en este caso por tu profesión. Alimentada por los años que te tiras estudiando y por lo que te enseñan tus padres y en mi caso también mi tío, mi tío arquitecto, que tiene pasión por su profesión y así me ha enseñado a verla.

En principio yo tenía que estar haciendo las practicas en una empresa constructora promotora pero el convenio con la Universidad incluía una pequeña cantidad a modo de beca mensual y, claro, eso de pagar les venía mal, así que yo verdaderamente trabajaba en el despacho de arquitectura de mi tío, haciendo de todo, de todo lo que no te enseñan en la carrera, y llevaba haciéndolo muchos años ya. En fin él era quien me becaba, a parte de mi padre y de Esther mi gran amor que si trabajaba de verdad y no por pasión precisamente, y me enseñaba.

Bueno así veo el comienzo del fin que lleva a otro comienzo. Con el encuentro con la pasión, que ya estaba por que si no no acabas de estudiar esas carreras tan..., pero allí es cuando lo encuentras, como mi primo Víctor encontró la suya, su pasión por la profesión quiero decir, el día que con el Proyecto Final de Carrera hecho te dice un señor muy muy sabio: - Eso no va a valer, tendrás que modificarlo. -, y el siguió hacia delante con lo que había hecho y aprobó. Si, pasión por aprender y saber, no como algunas promotoras constructoras que su única pasión era la de ganar dinero a cualquier costa.

Hoy Victor y Mic siguen trabajando en su profesión, a muy durísimas penas. Algunas promotoras constructoras no.

El final del comienzo es simpático, a mitad de obra, cuando las apisonadoras ya habían compactado miles de metros cúbicos de zahorra (piedra mezclada machacada con arena) el aparejador de la obra me pidió el plano aquel que yo a mano había estado haciendo; yo solo, con los códigos, códigos que me inventé yo; para comprobar los puntos que delimitaban las manzanas y aceras, con los puntos que tenía él, puntos que le dio el topógrafo pero que nadie tenía...

domingo, 27 de febrero de 2011

No contemos con el pasado.

No hemos olvidado nada del pasado, si no no estaríamos aquí, no habríamos aprendido. Pero estamos mirando siempre al futuro, por nuestros hijos, sobrinos o nietos. La verdad es que si lo miras bien es por ellos, por ti mismo te superas y llegas muy lejos, pero para cambiar algo creo que tienes que tener a alguien a tu lado.

El Rey Papapua nace de la necesidad, de la crisis, pero de la ilusión y de hacer algo que te gusta y te apasiona, de compartir lo que haces y de juntarte con los que quieres. Antes de la crisis (esta tan mundial) también hacíamos cosas con pasión y por compartir y que además nos daban de comer, la arquitectura es una de ellas, en mi caso no es el diseño de edificios si no su física, la que hace que funcionen, la que les mantiene en pié, la que hace que funcionen, no solo ellos si no los que los habitan o usan y las instalaciones que contienen... Pero se convirtió en stres, clientes, problemas, concursos de acreedores; ya no había pasión.

No contemos con el pasado, lo contaremos y lo dejaremos escrito. En El Rey Papapua trabajamos, nos ilusionamos y tenemos pasión y sobre todo tenemos gente alrededor que simplemente está a tu lado.

En este blog vamos a contar la historia de una crisis y de como nos hemos construido una ventana en el fondo del pozo por la que entra la luz, aún no puedes salir, pero ves la luz, y la ventana la has hecho tu, en este caso yo, Esther, Barthe, Ana y nuestros amigos Pili, Diana, Jose, David, Alicia....

Contaremos muchas cosas, desde hace bastante tiempo, todo empezó en 2001 y por supuesto aún no ha acabado y como en 2001, ahora hemos recuperado la pasión...

Empezaremos enseguida

En breve estamos también por aquí, mientras tanto... ven a El Rey Papapua.