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lunes, 14 de marzo de 2011

El comienzo - Capítulo 1

Como comenzó todo, pues me viene a la memoria una escena, yo a las tres de la tarde, hacía sol, no me acuerdo del mes pero era el año 2000, porque aún no había presentado mi proyecto final de carrera sobre una urbanización, no un montón de viviendas, sino el hecho de coger un campo de olivos y algarrobos pegado al instituto de Paterna y poner aceras, asfalto e instalaciones como electricidad, agua potable, gas, etc...
Pues así comenzo, la zona se estaba vallando y a la hora de comer solo había un albañil sentado debajo de un olivo comiéndose el bocadillo. Yo llevado por la pasión de mi Proyecto Final de Carrera me cogí los planos y allí que me fui a replantear en el sitio la situación aproximada de la limitación de las manzanas, aceras y calles, en la tierra seca y blanda de los olivos.
Yo solo. Solo porque quería. Me compré unas fundas de plástico de tarjetas para atarlas a los redondos de acero que iba clavando en la tierra, y dentro poner unos códigos al estilo de M-1-A, manzana 1, esquina A, o algo así.
Mientras anotaba los mismos datos en un plano que me había sacado para apuntar medidas, diez metros de calle uno solo no es fácil medírselo, el albañil me miraba y me decía: - Niño si quieres te ayudo -.
Que menos que dejarle comer, ya que yo estaba solo, porque yo quería.

Hay que tener ganas para hacerlo porque sí, yo creo que es la pasión, en este caso por tu profesión. Alimentada por los años que te tiras estudiando y por lo que te enseñan tus padres y en mi caso también mi tío, mi tío arquitecto, que tiene pasión por su profesión y así me ha enseñado a verla.

En principio yo tenía que estar haciendo las practicas en una empresa constructora promotora pero el convenio con la Universidad incluía una pequeña cantidad a modo de beca mensual y, claro, eso de pagar les venía mal, así que yo verdaderamente trabajaba en el despacho de arquitectura de mi tío, haciendo de todo, de todo lo que no te enseñan en la carrera, y llevaba haciéndolo muchos años ya. En fin él era quien me becaba, a parte de mi padre y de Esther mi gran amor que si trabajaba de verdad y no por pasión precisamente, y me enseñaba.

Bueno así veo el comienzo del fin que lleva a otro comienzo. Con el encuentro con la pasión, que ya estaba por que si no no acabas de estudiar esas carreras tan..., pero allí es cuando lo encuentras, como mi primo Víctor encontró la suya, su pasión por la profesión quiero decir, el día que con el Proyecto Final de Carrera hecho te dice un señor muy muy sabio: - Eso no va a valer, tendrás que modificarlo. -, y el siguió hacia delante con lo que había hecho y aprobó. Si, pasión por aprender y saber, no como algunas promotoras constructoras que su única pasión era la de ganar dinero a cualquier costa.

Hoy Victor y Mic siguen trabajando en su profesión, a muy durísimas penas. Algunas promotoras constructoras no.

El final del comienzo es simpático, a mitad de obra, cuando las apisonadoras ya habían compactado miles de metros cúbicos de zahorra (piedra mezclada machacada con arena) el aparejador de la obra me pidió el plano aquel que yo a mano había estado haciendo; yo solo, con los códigos, códigos que me inventé yo; para comprobar los puntos que delimitaban las manzanas y aceras, con los puntos que tenía él, puntos que le dio el topógrafo pero que nadie tenía...